martes

Ya ha pasado un mes, Sophie. Febrero ha dejado paso a Marzo y aquí estamos, yo y él, todavía con el frío de ayer metido hasta los huesos, hasta el alma y el corazón. 

No ha nevado tampoco esta vez. Parece que el cielo se niega a llorar en invierno, a llorar blanco, acetona y olvido para las calles que todos pisamos, de la que tantos huimos y por la que volvemos a pasar cada mañana, incansables, firmes y flácidos como peleles dormidos. 

Me hacen gracia las grandes señoras que gritan al viento, Sophie, que acaban de salir de la peluquería ¡y míralas! Ya despeinadas, tan feas, tan sosas, tan ciegas; que no saben que la realidad es que mejoran las bolas de colores de sus cabezas. Necias. 

El perro del vecino gimió a las tres y a las cuatro y media paró el cante. Quién sabe, quizás el dueño le echó.

Febrero se ha ido y mi ciudad está triste, Sophie, triste y gris, como algunos finales.

6 comentarios:

Lorena dijo...

Los finales tristes son los más sentidos, pero siguen siendo finales.
La primavera llegará pronto y las calles dejarán de ser grises, piensa que ya comienzan a asomar las margaritas ;)
Un beso!

Nerea dijo...

Pobre Sophie..
Un besazo.

Nelly dijo...

Si el final es triste recuerda el principio, siempre son más bonitos.
Un Beso

Dawnlitz dijo...

Todo lo bueno que se va es porque llegara algo mejor, que no este triste
Muchos besos

cinco letras dijo...

Febrero se ha ido, pero marzo viene y él sigue ahí. Marzo no parece tan gris aunque el frío siga metido en los huesos y sea capaz de congelar el corazón. Siempre sale el sol.

Melodías Agridulces dijo...

Lamentablemente, no todos los finales terminan bien :s