domingo

Las personas no deberian rendirse.


A Lucía le encantaban las mañanas nubladas. Cogía su chubasquero morado y un pequeño libro de bolsillo y se iba hasta una colina verde en medio de nada. Y se tumbaba allí miraba el cielo. Cuando leía, le gustaba oir el susurro del viento mover la hierba verde, brillante y fresca. Jamás llovía, pero ella daba vueltas como una peonza desbocada cuando los truenos gritaba sobre su cabeza. Y reía. Lucía bailaba y era feliz. Cuando estaba triste, Lucía se iba allí y miradaba las nubes, construyendo castillos en él. Porque ella buscaba algo que no podía encontrar. Pasó el tiempo y cada mañana nublada volví al mismo sitio, al mismo lugar, leía el mismo libro y daba las mismas vueltas bajo una lluvia inexistente. Pero un día, una mañana nublada como otra cualquiera, subió la colina cansada y miró al horizonte. Fue entonces cuando se dio la vuelta y el cielo comencó a llorar. Bajo la lluvia, se rompió un sueño.

















"..Y ella curó tu infierno.
"

1 comentario:

Violette dijo...

No es para tanto mi frase y si,quizas vaya para alguien^^
Tu ultima frase tampoco esta mal y el texto es realmente preciosos,sin duda.Ya sabes que soy fan incondicional de tus textos^^