lunes

Tengo que reconocer que empecé a quererte tarde, a darme cuenta de que existías a trozos, porque yo, que no soy más que una cría con un extraño don para la palabra escrita, estaba sumergida en ese liquido anestésico que viene de vez en cuando con la vida, con la incomprensión de los 16 años ya viviendo, con la carrera de mis propios sueños por llegar a lo más alto.
Tardé en comprender que nunca existirán dioses invencibles, humanos con los que la enfermedad no juegue como muñecos de trapo. Tardé en ver que tus venas se han convertido en una carrera con peligro y dos únicos finales, que tienes baches en cada poro de piel que piso, que se te ha marchitado la voz, las entrañas, la tristeza, la nostalgia y también aquella maldita alegría que te abandonó un día y ahora no encuentras, que te dejó solo con una noticia que te cogió muy dentro, por sorpresa, con aquel sutil ánimo de ofender que viene con la desdicha.
Eres un esbozo de ti mismo en primera persona mientras otros se mienten, se dicen que falta poco, que todo va lento y nadie se da cuenta de que tienes la mirada triste y cansada, que tienes cicatrices de pensar, qué coño, esta es la última, y de repetirte mil veces cualquier despedida con nombre de mujer e hijas, de familia, de Sol y Luna, de vida, maldita bastarda.
Querido yo-porque lo soy, porque a mi también me recorrerá el veneno algún día, porque yo también me miraré en el espejo y me dolerá el corazón, y cuando me enfrente a mi imagen no tendré más cojones que preguntarme en qué calle de la vida me perdí que no me reconozco, que ya no sé que llevo ni dentro ni fuera, que las risas las oigo de fondo y el dolor a la izquierda del pecho, que respiro el aire enrarecido que me sale de dentro- te quiero.


Mucho antes de que el cáncer se despidiera de tí. Y lo que me arrepiento de no habértelo enseñado nunca.

3 comentarios:

Nerea Riveiro dijo...

Es como una carta muy personal no? Me ha gustado mucho el escrito. Un besazo!

Jace Lovecraft dijo...

Demasiado triste para una gata ladrona, pero qué cojones... incluso con siete vidas, las heridas duelen lo mismo.

Lo siento mucho, pequeña. De verdad.

Surcador.

Mily dijo...

¿Sabes qué ocurre pequeña mía?
Que esto no solo fue malo sino que también tuvo y tiene su parte buena.
A raíz de eso, sé que por lo menos sabes valorar mejor las cosas y sabes lo que harás la próxima vez? Mostrar lo que escribas, porque los que te conozcan sabrán que no es solo un te quiero y un me importas, sino que es mucho más que todo eso.

(:
Ya sabes que te quiero.