jueves

- Soy Diane
- Ya sé quien eres.

Debo de tener una pinta horrible, pienso, recordando que ayer tampoco me afeité, que esta camisa me queda grande y está sin planchar y además huele a pergamino viejo, a cerrado, a Blanchard.

- No sé que decir.

Ni yo. Porque me parece ridículo contarte que me estoy peinando a ritmo frenético con los dedos, que después de dos años sin llamar todavía estén las cosas donde las dejamos, en ninguna parte.
Dos años y mi cerebro todavía sigue jugandome malas pasadas de críos de 16. Sigo sin coordinar mis movimientos e intentado que la conversación no se vaya al garete con frases estúpidas.

- No hace falta. Hablar de nuestras vidas sería ridículo. Yo no sé si tú has tenido y tú sabes que la mía te la  llevaste.
- No pretendes ser sarcástico- me dice.
- No, pero sorprende que recuerdes mi número.
- Max, estoy en la plaza.
- Y yo sin pantalones.

Colgamos, aunque habría jurado que iba a ser una gran conversación. Max, no pretendes ser sarcástico.

4 comentarios:

Nerea dijo...

La última frase de la conversación me ha dejado un poco perpleja.
Un besazo.

.A dijo...

siempre me acordare de ti
de tu numero , de tu risa ,
de tu sarcasmo.. de saber que en el fondo siempre estaras

Javier dijo...

No he entendido una palabra pero me gusta cómo está escrito.

carmeloti dijo...

Tremenda belleza desmembrada, descarnada... después de dos años hablar de una vida, que "no sé si tu has tenido porque la mia te la llevaste".

No te olvidas de su número, ni de su irónias, y mucho menos hay frase adecuada o conversación trascendental, unicamente hay un olvido deseado que no se hace recuerdo, sino presente.