domingo

A veces nos daba por pelear, y sé que alguna de las dos pensaba que después de aquello todo estaba perdido.
Tú cogías tu guitarra y te enfurruñabas en un rincón mientras yo me consumía con otro cigarrillo. Pasábamos días sin hablarnos ¿recuerdas? Pero cuánto nos queríamos mientras tanto.
Tú dormías en el sofá por esa vena reivindicativa tuya. A mi me dejabas la única cama del apartamento. Yo gozaba y tú sufrías, pero la realidad era que a ti el dolor de un sofá incómodo te hacia pensar y a mi la soledad de la cama me daba retortijones en la boca del estómago; y tú volvías pero no te acercabas, porque siempre has tenido ese estúpido orgullo, A., como grabado a fuego, que te impide hacer muchas cosas.
Entonces yo suspiraba y me erguía ante los escombros de mi misma y perseguía tu rastro hasta el sofá, donde tus pies me habían dejado un huevo que mi culo no tardaba en colonizar.
He aquí nuestra historia. Palomitas, pelis sin palabras. Yo volvía a la cama y tu me seguías con un cigarrillo apagado entre los labios, dibujando esa media sonrisa que hacía que el mundo acabara para muchos, incluida yo, a tus pies.
Nos volvíamos a enredar más fuerte, mucho más fuerte, sin besos, sin palabras, sin caricias. Me gustaba pensar antes de dormir en una cosa que siempre repetías:

"P, tú y yo, en fin, somos diferentes ¿no? Que nunca se me ha dado bien estas cosas, ya sabes, pero que... que lo que más me gusta del mundo es todo eso que tenemos en común y que cuando nos enfadamos, sigamos sumando"

Claro, A., el silencio.

6 comentarios:

Nelly dijo...

Un texto muy tierno, aunque haya una discusión de por medio :)

N dijo...

Muy bonito...!!

Caroline dijo...

Las discusiones nos hacen mucho más fuertes! Si soplas un fuego pequeño, éste se apaga. Pero si en cambio, lo haces en una gran llamarada, la llamarada crece.
Muy muy lindo

carmeloti dijo...

Para mi este texto sin duda es tan doloroso como macabro, sobre todo cuando se cierra una puerta y no puedes volver la cara hacia atrás, porque vas llorando y sabes que esa persona no vendrá por ti...

Jace Lovecraft dijo...

Yo creo que A. y P. suman algo más que el silencio.
Cada vez que se enfadan, se quieren más y más. ¿No? Amar en silencio, de eso se trata, porque a veces el orgullo te ahoga la voz.

Diane Ross dijo...

Jace, tienes toda toda toda la razón ^^