viernes

Yo me iba porque... Porque bueno, algo me decía que tenía que coger carretera y marcharme sin más. Supongo que oí a la voz equivocada.
Pensaba que nunca se iría. Que cuando entrase en casa P. seguiría conmigo, sino su olor sí sus ganas, esperándome. Creo que la veía como el único punto estático en mi vida, el que nunca se iría. Y pasó y créeme, me arrepiento. Sí, claro que me arrepiento..
P. se parece a mis canciones: cuando no las tengo se abre un vacío en mi pecho que tengo que recomponer. Es la teoría ¿de acuerdo? Porque si ella no está en el fondo a mí la música no me sabe tan bien. No me saben las drogas, no me ahoga el alcohol.
Algo, Dai, algo muy adentro me decía que esto era como la cuenta atrás de una bomba, que iba a explotar muy pronto y estallaríamos las dos. Y sonó el despertador, la realidad, como quieras llamarlo. Y al final, nos despertamos.

Solo eres la amnesia a ella, Dai, la maldita parada, el error.



A Jace, mi ladrón de estrellas.

4 comentarios:

Zaphirelitz dijo...

Que desgracia.
Kuss

caramelosdelimón dijo...

A veces una decisión tonta, nos puede salir cara...
Animo!

Hiawatha dijo...

Que pena que los errores nos condicionen la vida, ¿verdad?
Envidio mucho tu forma de escribir (Sí, soy yo).
Tu nueva seguidora,
- R.V ;)

Jace dijo...

Siempre nos equivocamos, somos humanos y aunque a veces lo neguemos, necesitamos enmendar nuestros errores. No nos gusta fallar.
Se dice por ahí, desde hace mucho tiempo que de ellos se aprende. ¿Será verdad? ¿Qué nos enseñarán?

Un día me gustaría hablar con A. y preguntarle que piensa de Dai, diréctamente. Me gustaría saber su concepción de error. (:


-Jace, tu ladrón de estrellas.-