miércoles

Primer día del Diario de Lucía.

No creo que existan lo sueños y si existen, no son para mí, os lo aseguro.
Me llamo Lucía y vivo en un pequeño barrio medio de Manhanttan. Bueno, si en Manhanttan existe algo pequeño.
Si soy sincera, no se por qué escribo esto. Solo lo he hecho porque Miguel me ha insistido tanto que... Bueno, no he podido negarme. Pero sigo pensando que esto es una tontería. Me ha dicho que aquí debo poner como veo el mundo. Vale, ahí va. Veo el mundo... gris. Ni azul, ni rosa ni del color de Scotex. Es gris. Simplón, aburrido, insignificante. Siempre he pensando que la vida es un gran hormiguero y que yo soy la hormiga más pequeña de cuantas haya. Lo que pasa que en este hormiguero no gobierna nadie y si lo hace, no bien, desde luego. Así nos va.
¿Qué cuento de mi vida? Voy  a trabajar en el mismo coche rojo, subo las mismas escaleras y me siento en la misma silla, de la misma oficina de décima planta del gris y aburrido edificio todos y cada uno de los días. Nada importante.
Pero secretamente tengo otra vida que ni siquiera Miguel sabe. Porque él  es la persona que más quiero en el mundo. Miguel es mi sueño incumplido y amor platónico. A veces creo que lo amo desde que el mundo recuerda. El problema es que Miguel no sabe nada de esto y yo... No se lo digo. Es un secreto. Mi secreto. Y quiero que siga siendo así.
Él es como esa casa sin cimientos que te sostiene y cuando estás a su lado piensas que cada día es nuevo. Pero claro, es como soñar con nadar en el cielo. Asi que me callo mis tonterías y Miguel sigue con Sonia.
Rose me ha dicho que es como soñar con la caja de arena más grande del mundo y un salmón de regalo. Rose es mi gata color canela. Ella y Miguel son mis únicos amigos...
Pero creo que he mencionado mi vida secreta ¿no? 
Un segundo, la puerta.

Es Miguel.

1 comentario:

Dara Scully dijo...

Pues qué triste forma de pensar tiene Lucía, si no cree que los sueños sean para ella.



miau
de
colacao