sábado

Kath sale a comprar chocolate a las 5:00 de la mañana.

Me iba a volver loca. Bueno, si no lo estaba ya.
Me había dejado aquí, en la cama, mientras ella, a las 5:00 de la mañana, iba a comprar una tableta de chocolate. ¿Pero qué loco abriría su tienda a las 5:00 de la mañana? Con lo bien que se está en la cama.
Sonrío y me acerco a la ventana. Para mi sorpresa, encuentro a Kath al otro lado de la calle, hablando acaloradamente con un hombre. Seguro que le está ofreciendo la Luna a cambio de que abra su negocio. Conociéndola, os digo yo que se la ofrece literalmente y sin intereses. Pero que chica más tonta.
Lleva el pelo suelto y veo como, en medio de la discursión, su bufanda de los colores del arcoiris resbala por su hombro. Distraída, y sin dejar de mirar al hombre, vuelve a ponérsela en su sitio.
Esa es Kath, la chica que resalta con sus colores en un día gris. La que se despierta a las 5:00 de la mañana con un antojo de chocolate y sale a comprarlo. Kath es el tipo de persona que para conseguir lo que quiere lucharía por la luna y ten por seguro que, en menos de un mes, habrá conseguido meterla en un sobre y mandártela. Kath es la persona de quien estoy locamente enamorada. Punto y final.
La veo sonreir y entra en la tienda para salir a los dos minutos con una tableta de chocolate en las manos. Mira a la ventana y me sonríe. Echa a correr hacía el hotel y yo, desvío la mirada hacia las nubes.
No sé donde estamos, Kath todavía no me lo ha dicho. Un día, mientras veíamos la tele, gritó, así derrepente, que quería irse. Y no me dio más explicaciones. A las dos semanas estábamos metidas en un autobús viendo carretera. A ella no parecía importarle que el paisaje siempre fuera el mismo
Sonrío. Era tan... Kath. La chica perfecta con defectos. Mi princesa.
Llaman a la puerta, pero no me molesto en abrir. Sé que tiene llave, lo se.
Abre la puerta de la habitación y nada más entrar me mira de arriba abajo.
- Pervertida.
Compone su mejor cara de niña ofendida.
- ¿Yo? ¡Pero, Ellyn, eres tú quien solo lleva una camisa!
Levanto un dedo, como una profesora enfadada.
- Incorrecto. No es una camisa, es LA CAMISA NEGRA. No te atraveas a meterte con ella.
Reimos y mientras se quita el abrigo, los guantes y la bufanda dejándolos caer al suelo, me siento en la cama. Ella hace lo mismo y me enseña la tableta. Sonrío y comemos en silencio. Después de un rato, Kath pregunta:
- ¿No te molesta?
- ¿No me molesta el que?
- Que te haya arrastrado hasta aquí.
La miro serie y ella me devuelve la mirada.
- No te enteras ¿verdad? Kath, haría cualquier cosa por ti. Te traería la Luna, lloraría durante cien años, domaría a leones hambrientos si hace falta solo para tenerte un minuto más conmigo. Defenderé tu castillo hasta el final, princesa. Si tu quieres, claro.
Me mira y lo hace con una expresión extraña en la cara. Sonríe.
- No querré tanto, tonta, me conformo con que me des una vuelta por Plutón.
- ¡Y menos mal que te conformas!- exclamo.
Reimos de nuevo y nos volvimos a mirar. Entonces me inclino y la beso, disfrutando de sus suaves labios.
- Kath.
- ¿Mmm?
- Que no gimas.
Me fulmina con la mirada y rio.
- Que quieres.
- ¿Dónde estamos?-pregunto.
Rie durante lo que yo creo que es una eternidad. Ahora en serio, de verdad que no pillo el chiste.
- No lo sé.
- ¿Cómo que no lo sabes?
- Elegí un pueblo al azar.
Sonrie y la vuelvo a besar.
¿Sabeis que? Existen tres tipos de personas: las que sueñan, las que luchan, las que sufren, y Kath.

1 comentario:

Violette dijo...

*___________________* No tengo palabras para describir lo mucho muchisimo que me gusta esta historia^^