domingo

No sé cuanto tiempo durará esta angustia.
Estoy suspendida sobre el filo de la cama; no puedo moverme.
No recuerdo si lo he intentado. 
Mi memoria se diluye entre el ayer y el mañana
y yo sólo puedo pensar
qué será, qué será, qué será.
Como si la vida fuera algo que pudiera atrapar entre mis dedos.

sábado

El amor es una putada. Nos empeñamos en querer a personas que no nos quieren y en amar a otras que, luego, nos abandonan. O que nosotros abandonamos.
Recorremos grandes caminos por ellos, nos ilusionamos, damos y a veces recibimos. Tapamos sus miedos con los nuestros y ellos cubren nuestros errores con caricias.
El amor es buscar un compañero que nos complemente mientras tratamos de completarnos a nosotros mismos. El amor es una putada porque el proceso de vernos es infinito y a veces ni siquiera ocurre.
Yo creo que hemos llorado más por amor que por ninguna otra cosa y aún hoy no sé distinguir si eso es bueno o es malo.
Quiero decir que el amor es una putada, de las grandes, de las que nunca olvides porque siempre las llevas a cuestas y maldito el peso ¡joder! y las despedidas... Pero hay algo inexplicable en su funcionamiento que nos invita a aferrarnos a sus labios como tontos. Y cuando abrimos los ojos estamos en el mismo sitio del que nos marchamos, sin importar la caída.
El amor es una putada y una caída, y un ataque de risa y una palabra en el momento justo y una sonrisa y dolor y lágrimas y despedidas.
El problema del amor, sin duda, es lo frágiles que nos sentimos cuando nos aman - a ciencia cierta no sabría decir cuál de los dos casos es el peor, si el amor o el desamor. Cuando, sin darnos cuenta, hemos entregado más de lo debido y miramos expectantes las manos del otro, intentando deducir cuánto daño nos hará.
A veces, lo jodido del amor es que no es una elección, que no existen momentos adecuados en los que dar o recibir, porque simplemente ocurre.

domingo


Eva
20:07 h.


"ECUACIÓN DE P.DIRAC

(∂ + m) ψ = 0

Esa es la ecuación de Dirac. Gracias a esto, se describe el fenómeno de entrelazamiento cuántico, que en la práctica dice que: “Si dos sistemas interactúan uno con el otro durante un cierto período de tiempo y luego se separan, lo podemos describir como dos sistemas separados, pero de alguna manera sutil están convertidos en un solo sistema. Uno de ellos sigue influyendo en el otro, a pesar de kilómetros o años luz.”

Esto es el entrelazamiento cuántico o conexión cuántica. Dos partículas que, en algún momento estuvieron unidas, siguen estando de algún modo relacionadas. No importa la distancia entre ambas, aunque se hallen en extremos opuestos del universo. La conexión entre ellas es instantánea."

Maldito el día que te amé.
Malditos los lugares que me llevaron a amarte.
Maldito el café.
La sed.
Las ganas.
Los bares.
La cerveza.
Tus medias.
Mi mirada. 
Maldito el día del desamor
y bendito el del olvido.
Si es que existe.
Si es que en mi alma queda algo más que invierno.

sábado

Mi homenaje a los locos es decirles que nada pasará. Pero no teman. Pese a que el mundo siga girando en sentido contrario al nuestro, piensen que son ellos quienes van equivocados. Pero piensen, también, que pese a que el ejercicio de diferenciarnos sea tan placentero, los necesitamos. En el fondo de nuestra alma -fondo que muchos en realidad desconocemos; si no no podríamos considerarnos raros- hemos creado una dependencia con el Otro que nos resulta irresistible. Y es esa dependencia horrible la que nos define por oposición. Para ser nosotros mismos, necesitamos su presencia. También su ausencia. En definitiva, debo decirles, como loco, que no pasará nada, que la vida seguirá igual, girando en el mismo sentido equivocado, con el mismo ruido y la misma lluvia. Que será una persona corriente quién nos traiga el café mientras leemos un libro en una cafetería -porque somos muy bohemios- y la miraremos fijamente intentando apreciar una diferencia que no encontraremos. Volveremos a nuestro libro, a nuestra música, nos sumergiremos en nuestra diferencia y en nuestra soledad. Una vez allí anhelaremos ser corrientes, pero por lo general se nos pasará lo que tardemos en escribir cuánto nos echamos de menos a nosotros mismos. 
Querremos escribir un libro. Lo empezaremos a los 16, lo abandonaremos, lo volveremos a empezar; al cabo del tiempo escribiremos otra cosa y supongo que también la abandonaremos porque somos raros y lo que mejor se nos da en esta vida es revindicar -bajito- nuestra diferencia. Pasar desapercibidos entre las páginas, observarlos a ellos, pero también a nosotros mismos, a los raros, pasar por nuestro lado sin rozar el espacio que nos rodea. Nos reconoceremos sin mirarnos realmente a los ojos y así sabremos que el otro también es raro. Y por lo general miraremos a la misma persona corriente, nos enamoraremos y finalmente veremos que de ellos a nosotros hay un infierno inabarcable pero que, joder, cuánto los necesitamos. 

miércoles

Decreto la cuarentena en mi alma
- si esto alguna vez fue posible-.
Abogo por el insomnio de día
y el sueño de noche,
lo que significa,
más bien, 
ir invirtiendo tus delirios.
Impugno el toque de queda
a los susurros
y a las cascadas
y a todas las cárceles que hablen de ti.
Que me abrace el frío
- si es que existe-
y la mentira esa de que vivir sin dirección, 
en fin,
nos lleva a alguna parte.

Me desautorizo en el hecho de amar.
Echo de menos mi casa, aunque todavía no sepa exactamente dónde está. Al final he visto que por mucho recorrer el mundo  y saltar de ciudad en ciudad, las cosas que te hacían quedarte pueden desaparecer. Pueden ser naipes. Pueden, un día, simplemente no estar
Por eso ahora busco mi casa en tu hombro. En tu ombligo. En las madrugadas de lluvia. En la espera, supongo.
Busco mi casa en la nieve. Entre las letras. En la poesía. En miles de chorradas que sé bien que nunca me llevarán a casa, pero es que la búsqueda es tan tan tediosa... A veces siento que nunca he parado de correr mientras buscaba. O que mi casa eras tú, pero te has ido. Qué se yo.

martes

A veces, cuando te llamo pero no vienes, me da por pensar si en algún momento fuiste buena idea. Si esto que -no- hacemos es lo correcto o en cambio solo se trata de otro camino equivocado que empezó, sin lugar a dudas, con querer intentarlo todo. Me pregunto si queda algo de amor, o desamor,  para seguir, o si alguna vez ha empezado esta historia tan triste.

domingo

Va naciendo la noche conmigo
poco a poco
mientras el sol se aleja
y se baña sobre un mar que no veo
pero que sé que está detrás de mis montañas.
Ha muerto el día, 
se ha encendido la noche.
A lo lejos,
la Luna,
faro del próximo alba.

miércoles

Anoche atrapé la mirada de una mujer.
Mientras la desnudaba,
con las luces de los faros de los coches apuntando a mi ventana
-y a su cuerpo-
supe que no era tú.
Que para ser tú,
debería tener otro nombre
y otra sonrisa,
y que en el fondo no importara ninguna de las dos cosas.
Debería haber sido su contacto chispas
o fuego,
como eras tú,
y no un mar en calma.
Deberían haber sido sus cabellos laberintos de noche sobre mi almohada
y no un bosque,
todo de troncos pétreos.
Pero me conformo.
Dios sabe que me conformo mientras te espero,
sentado al alba,
preguntándome dónde estarás.

domingo

Tú me has dicho una y mil veces
que me desvista.
De enfados.
De putadas.
De rencores.
De hambre.
De ti, joder.
Y yo, 
que siempre voy desnudo,
que no tengo más piel que la tuya cuando decides amarme;
cuando me tomas y me dejas,
me tomas y me alejas,
te escribo una y mil veces 
que no he probado mejor sabor que el tuyo para arroparme,
y tú, 
que me has dicho eso de que estoy loco
y que tu voz no es envenenarme, 
y que tu pelo no es atarme a tus entrañas.
y que no tienes nada,
pero nada,
de especial,
desvistes con tus maneras de lujuria mi cordura
cuando te acercas 
y tus labios piden más...
- y yo me doy porque estoy loco... 
y desnudo de mi-

lunes

Hoy vengo con algo distinto

Aquí os dejo uno de mis textos recitados por alguien que recita muy bien (y el texto, claro) 
¡Espero que os guste! ;)


domingo

A ti me doy
para que si puedes, 
me cures.
Y tomes mi aliento
y crees un ser semejante a ti.

A ti me doy
como mi única opción,
como mi única cura.
Para que me expliques las razones de mi maldita existencia
y tomes el vacío de mi piel
y lo viertas...
Para que me sepas viento,
alimento,
o almohada
y yo tenga un rumbo por el cual seguir. 

viernes

-          ¿Dejas que se vaya?- preguntó al rato Uri.
-          Sí.
-          ¿En serio?
-          ¿Qué tienes que decirme tú, Uri? Precisamente tú. Mírate. Eres el más perdido aquí, así que no me vengas con grandes lecciones porque no sabes nada de mí, ¿entiendes? Nada. Y aunque lo supieras… oh, aunque lo supieras estarías muy equivocado. ¿Y sabes por qué? Porque no has pasado por lo que yo he pasado, no has visto las cosas que yo he visto, no has sentido lo que yo sentí. Y no tienes ningún derecho a venir a decirme…bueno, lo que tuvieras que decirme.

Uri la miró. Observó sus puños cerrados y su cuerpo en tensión ligeramente echado hacia delante, a la defensiva, quizás preparado para huir. Vio la profunda rabia que emanaba de todo su cuerpo y no pudo sentirse dolido por aquellas palabras tan crueles, sino que se sintió ajeno y vacío, un satélite en medio de dos planetas en conflicto, girando sin propia voluntad.

-          Déjame que te diga una cosa, Alice- pero se armó del valor que hacía mucho que no sentía, se sacó las manos de los bolsillos y se acercó a Alice. Más, más, más. Hasta que la chica gato echó el cuerpo para atrás y lo miró y no supo reconocerlo. Porque él ya no era el mismo.- Eres tan estúpida…

       Uri no echó la mirada hacia atrás antes de marcharse, pero Alice sintió como si mil cuchillos ardientes hubieran atravesado su vacío corazón cuando él se fue sin terminar, porque simplemente no había valido la pena decirle nada. Se dejó caer, agarró la hierba con las manos y la arrancó mientras lloraba de rabia y de pena. 

(fragmento)

miércoles

El día que volví a encontrarme con ella fue el peor día de mi vida. Todos aquellos pensamientos giraban alrededor de mi cabeza, despuntando en mi lengua en un ¿estará bien o...estará mal?

No me acerqué a ella, pero me esforcé en pensar en todos los buenos momentos, todas las risas, los llantos, todo lo que hubo y había valido la pena… y no lo encontré. Bueno, miento. Lo encontré. Hecho pedazos. Destrozado. Ruinoso. Hambriento. Justo como ella lo dejó.

Así la volví a mirar. En ese instante cambié de ojos; y dolió. En primer lugar, porque algo muy grande y pesado cayó en ese momento y creedme cuando os digo que en todo mi ser retumbó el golpe. En segundo lugar, porque algo en mí se dio cuenta -por fin- de lo irrecuperable de la situación y fue duro, sí, porque hasta hacía dos días me había levantado cada mañana con la mínima, estúpida y molesta esperanza de que todo volviera a uno de esos puntos de la vida que guardamos en nuestra memoria intocables para cuando tengamos que curarnos. Y en tercer lugar porque noté que toda la necesidad se había esfumado y que ya no tenía sed de ella, que yo era yo -un yo mejor, quién sabe-.
Pasé por su lado sin pronunciar ni una sola palabra, con la cabeza bien alta. Seguí todas y cada una de las instrucciones de esos tontos manuales para gentes solitarias como yo. Al pasar sentí un vacío inmenso que hizo querer salir corriendo, cogerla del brazo y gritarle que no me había querido pero yo sí, y que me había roto pero que la echaba de menos, muchísimo, que me ahogaba por dentro, que quería que volviera a mi vida, que respirara mi aliento de nuevo, que no estaba hablando de amor sino de algo más grande, más hermoso, más valiente… pero que al mismo tiempo también la odiaba con todo mi corazón por haberme abandonado y que nunca la perdonaría… En fin, podéis imaginaros.


Pero no lo hice. Puse un pie delante de otro y desaparecí esquina a la derecha con ese enorme vacío que ya no era tan grande, con la sensación de las cosas bien hechas, de que la quería… pero, en fin, me quería más a mí. 

martes

A final todos nos iremos al hoyo,- me dijo- acabaremos muertos. Solos. Culpables. Víctimas. Seremos todo de lo que hemos huido.No habrá nadie, porque solo quedará ruido. Un día te despertarás y verás que has desperdiciado cada segundo de tu vida. Que te preocupaste demasiado por ese amor que nunca fue tuyo, que quisiste demasiado la segunda vez, y la tercera,y casi todas las demás. Que perdiste el trabajo de tu vida por,seguramente, las decisiones equivocadas. Que estuvieran ahí, tus amigos, y se fueron, y volvieron otros que se marcharon de nuevo, y todo ellos sirvieron para medir la progresión del tiempo que duró tu vida. 
En fin.- terminó- un día te despertaras queriendo que sea el último día, sí, pero te aseguro, te aseguro, que en el final, en el verdadero y jodido final, querrás de vuelta todos esos momentos que perdiste deseando acabar. 

sábado

- ¿Sí?
-Laura
-Sí, soy yo.

No me preguntes quién soy, por favor, Laura. Todo menos eso. Quiero ser la duda, la puta incógnita ¿lo entiendes? Quiero ser cualquiera que necesites, cualquiera que esperes. La persona correcta, no el ser equivocado, el perdido, el extraviado, el incorrecto, el hermano, el amigo, el hombre sin ti que soy.
Mantenme en la duda, Laura. Como sí me conocieras, como si yo fuera la sed y tú el agua y necesitaras mi angustia para poder respirar. No cuelgues, Laura. Ni se te ocurra colgar.

- ¿Quién es?

¡Maldita sea, Laura! No importa. Eso no importa.  Soy yo, mírame. Estoy aquí. Sin ti. Perdido, extraviado... Deseando quererte.

No sé necesitarte.
Sé marcharme,
coger un tren
y no volver a verte.

Pero necesitarte me da un miedo atroz. 
Me entra el pánico.
Me ahoga la sensación de no saber vivir sin ti,
y buscarte de reojo entre la gente sin querer,
sabiendo que no estás;
porque yo te he echado. 

No sé necesitarte,
ver que en el otro lado de la cama cabe la posibilidad de que no esté vacía pero que lo esté
por...
no sé,
por una decisión estúpida. 
Un miedo atroz a perderte si me pierdo 
y que me digas: ya no eres el mismo,
cómo si a mi no me doliera lo suficiente no ser lo que era. 
Necesitar tus palabras más de las que necesito las mías,
y que por cada calle que pase recuerde 
las flores,
los poemas,
las conversaciones,
y todo sea
una 
maldita
espiral 
de 
angustia.

Que no haya nada de mi sin ti
porque tú te lo hayas llevado
y cada cosa que he construido no exista
y lo poco que quede,
quede,
porque tú has decidido que así sea
y yo siga a tu total merced. 

Necesitarte más de lo que me necesito a mi mismo,
añorar cosas que no sabía que existieran,
como lo que me enseñaste
de quererme a mi primero.

No sé necesitarte.
Porque hacerlo sería que estuvieras en todas las partes de toda mi alma
y que siempre dolieras.  

Tengo los días contados de ti,
todo lo que no dices,
aquello de lo que no hablas,
y que sé que piensas,
porque eres una mujer muy lista.

Tengo el ruido acabado
las conversaciones a oscuras
los susurros a medias.
En mi vida y en mi alma se ha ido la luz de ti.

Tengo los caminos empedrados y a cuestas,
y el tiempo no favorece mi causa.

Tengo tu mirada en el frío,
el hielo en el pecho,
el pecho en el mar de poros que es mi asfixia
y se llama cárcel.

Tengo los coches en llamas,
la ciudad vacía.

Tengo tanto miedo...

lunes

A veces, cuando llueve, siento llorar mi cuerpo. Siento la sed y las ganas, y siento el amor y la pena. Y todo se junta, y se desborda y yo me ahogo porque nunca aprendí a nadar antes de ti.