sábado

Siempre es fría vaya a dónde vaya, por mucho que me detenga en lugares extraños.
Me llamo Kyliam. En realidad, sé pocas cosas sobre mí mismo. La primera es que no cambio, no envejezco ni mi piel se arruga. Y no vivo en ninguna parte en concreto, solo... camino.
Eveen me dijo que la verdadera nieve es blanca y pura, que su contacto es frío y suave a un tiempo.
Estoy rodeado de nieve, mi piel la toca y se funde bajo el calor de mi espalda, derritiéndose y empapándome suavemente.
A veces tengo miedo. Creo no poder encontrar lo que me he prometido y me asusto. Otras me levanto sin ganas y no sigo. Me enfurezco y vuelvo hacia atrás.
En Ordent la nieve es negra, está sucia y apesta. Cuando pasé por la aldea de Carmph la vi de color violeta; me dijeron no se qué de brujos ascentrales. La he visto teñida de azul, amarillo, rojo, verde, rosa, naranja y de otros muchos colores. Una vez a mi alrededor nevó de color caramelo.
Aquí la nieve blanca no existe. Todavía.
Me levanto del suelo y lo encuentro apoyado en el tronco de un árbol, sonriéndome con suficiencia.
- ¿Sigues obsesionado con la nieve, Kyliam?- noto la burla en su voz, mientras me subo al caballo y el hace otro tanto en el suyo.
Encontré a Axel hace un par de semanas en los bosques del sur; un chico de mediana estatura, de pelo marrón y ojos corrientes. Está escuchimizado y sirve de poco, pero es listo. Yo le considero mi mono de viaje, y así nos va bien. Aunque a veces, hay momentos en la vida, o incluso intereses, que mueven a cientos de personas hacia una misma meta.

1 comentario:

La sonrisa de Hiperión dijo...

Pasé a echar un ratito de lectura, como siempre un placer.

Saludos y un abrazo.