jueves

Cuando Kath conoció a Ellyn

23 de septiembre 4 de octubre 2 de marzo 3 de abril.
Tengo la sensación de que todos los días son iguales. No se alteran, no pasan. Nada. Siempre detenidos.
Mi nombre es Kath, Katherina en realidad y no soy nada en absoluto.
Te diré que hay gente que me odia, otra que me envidia y otras muchas que todavía no conozco.
No te interesará, pero yo te lo cuento. Estoy en medio de una colina enorme, de hierba siempre verde. No hay ningún árbol que de sombra, pero no importa, porque el cielo está preciosamente encapotado con nubes grises. Corre una brisa fresca que me hace balancear con las manos a la espalda, como una niña pequeña.
Dibujo una sonrisa amarga.
Giro un poco la cabeza y veo  a una chica alta y esbelta, de cabellos castaños y ojos oscuros. Su piel es tan pálida que se me ocurre compararla con la nieve.
- No deberías ir por ahí- grito y señalo el lago helado.
Se acerca a mí, acurrucada en su abrigo. Cuando está lo suficientemente cerca enarca una ceja y se queda ahí plantada, mirándome con una sonrisa en sus labios.
Creo que esa fue la primera vez que me fijé en sus labios y os digo yo, a día de hoy, que todavía los miro mil veces cada minuto.
No sigo la dirección de sus ojos, por supuesto. Sé que mira a mis guantes multicolor, a juego con mi bufanda de colores chillones.
- ¿No te gustan los colores?
Estos no pegaban con mi cara.
- Me encanta los colores.
Me mira fijamente y dibujo una gran sonrisa. Pero es una de esas sonrisas verdaderas. Una gran sonrisa infantil.
Ese fue el primer día que vi a Ellyn y que nació Kath. Porque vereís, jamás volví a contar los días.

No hay comentarios: